Escritora
Mirna C. González
- Mirna C. González es Licenciada en Administración con especialización en Recursos Humanos y formación avanzada en Coaching, PNL y desarrollo humano.
- Cuenta con un Máster en Coaching de Vida y Corporativo y se formó como actriz en teatro experimental, comedia e improvisación en Venezuela.
- Integra más de 20 años de experiencia en gestión humana y consultoría organizacional con 15 años de trabajo escénico.Es creadora de Teatro Insight y del género Insight Comedy, que fusiona arte, conciencia y transformación personal.Como dramaturga ha escrito más de una docena de obras de teatro con propósito.
- Ha sido mentora de mujeres emprendedoras en diversas plataformas internacionales.
- Es autora del eBook Organizaciones y Emociones: la nueva fusión y del libro La Mujer y sus Ataduras. Actualmente dirige y lidera Teatro Insight LLC y su escuela en EE.UU., con presencia activa en Florida y Texas.
El liderazgo no es más que AMOR
Por Mirna C. González
Durante muchos años nos han enseñado que liderar es dirigir, controlar, exigir resultados, tomar decisiones difíciles y avanzar. Y todo eso es cierto. Pero es incompleto.
Porque el liderazgo que hoy necesitamos —en las organizaciones, en las comunidades y en la vida— no se sostiene solo en el poder. Se sostiene en algo mucho más profundo: el amor.
Y cuando digo amor, no hablo de romanticismo ingenuo ni de suavidad sin dirección. Hablo de una fuerza poderosa, consciente y transformadora que conecta, moviliza, humaniza y da sentido.
¿Qué es el amor, en este contexto?
El amor es una emoción, sí. Pero también es un valor, una virtud y una decisión.
Es la capacidad de ver al otro como persona antes que como recurso.
Es la disposición a cuidar, respetar, escuchar, desarrollar y confiar.
Amar, en este sentido, es atrevernos a permitir que alguien nos desordene los esquemas y nos ayude a ser una mejor versión de nosotros mismos.
Y eso… eso es exactamente lo que hace un verdadero líder.
El acróstico del amor organizacional
Hace algunos años, desarrollando una conferencia para la Asociación Venezolana de Gestión Humana, encontré una forma muy simple de expresar cómo el amor se traduce en acción dentro de una organización:
A — Atender
M — Maximizar
O — Optimizar
R — las Relaciones
Porque toda organización es, en esencia, una red de relaciones. Y cuando esas relaciones se cuidan, se fortalecen y se honran, los resultados aparecen como consecuencia natural.
Amor y miedo: las dos fuerzas que nos mueven
El comportamiento humano se mueve principalmente por dos fuerzas: el amor y el miedo.
- El amor nos impulsa a crear, colaborar, aportar, crecer.
- El miedo nos impulsa a protegernos, cerrarnos, competir, sobrevivir.
Ambos son necesarios. Pero cuando el miedo domina, las organizaciones se llenan de control, rigidez, estrés y desconexión.
Cuando el amor lidera, aparece la confianza, el compromiso, la creatividad y el sentido de pertenencia.
Y esto no es poesía. Está demostrado que las organizaciones que operan desde un propósito humano profundo generan más lealtad, más innovación y mejores resultados sostenibles en el tiempo.
La lealtad no nace del salario ni del precio. Nace de sentirse visto, respetado y valorado.
El rol del líder: sembrar esperanza
El rol central de un líder no es imponer, sino sembrar esperanza.
Esperanza de que el esfuerzo tiene sentido.
Esperanza de que hay un propósito más grande.
Esperanza de que crecer juntos es posible.
Y eso solo puede hacerse desde el amor.
Un líder con amor:
- Comunica con claridad
- Escucha con presencia
- Acompaña con coherencia
- Exige con respeto
- Corrige con conciencia
- Modela con el ejemplo
Del liderazgo transaccional al liderazgo relacional
Durante décadas lideramos desde la transacción:
“Yo te doy esto — tú me das aquello.”
Hoy las nuevas generaciones nos piden algo distinto:
liderazgo relacional.
Un liderazgo que construye vínculos, que conecta, que genera sentido.
Y ese vínculo se construye en seis niveles:
- Vincular a la gente con el líder.
- Vincular a la gente consigo misma.
- Vincular a la gente entre sí.
- Vincular a la gente con los valores de la organización.
- Vincular a la gente con los procesos.
- Vincular a la gente con las metas.
Sin vínculo no hay compromiso.
Sin compromiso no hay transformación.
Liderar con amor no es fácil
Liderar con amor exige valentía.
Porque muchas veces implica ir contra la cultura del control, del “siempre se ha hecho así”, del poder por el poder mismo.
Implica exponerse, humanizarse, ser coherente, sostener conversaciones difíciles con respeto, poner límites con conciencia y mantener el rumbo aun cuando no todos lo entiendan.
Pero es la única forma de construir organizaciones sanas en un mundo que necesita urgentemente más humanidad.
El verdadero trabajo del líder
Un líder no solo gestiona resultados.
Un líder se gestiona a sí mismo.
Por eso me encanta este modelo:
- 50% del tiempo: liderarse a sí mismo
- 25% del tiempo: liderar a sus pares
- 20% del tiempo: liderar a sus supervisores
- 5% del tiempo: liderar a sus colaboradores
Porque el liderazgo más poderoso no es el que se impone… es el que se modela.
En conclusión
No se trata de ser líderes perfectos.
La perfección no existe.
Se trata de ser líderes conscientes.
Humanos. Presentes. Valientes. Amorosos.
Líderes que entienden que antes que mejores profesionales necesitamos ser mejores personas.
Te invito a liderar desde el corazón.
A soltar la tiranía de la perfección.
A elegir cada día ser una mejor versión de ti mismo… y acompañar a otros en ese mismo camino.
Porque el liderazgo no es más que eso:
una forma consciente de amar.
Mirna C. González
Líder Máster — Asociación Internacional de Liderazgo GROW
Speaker · Consultora · Coach · Escritora · Actriz
www.mirnagonzalez.com
@mirnagonzalez.oficial
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